sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Qué queda?

-había un jarrón en la esquina de mi cuarto era de colores y parecía que no tenía mucho espacio para guardar cosas pero no era así
-ese jarrón estaba vacío y con vació quiero decir que no tiene fondo
-una vez tiré una moneda
-pensé que sería interesante esperar un sonido un algo que me indique qué carajos tiene en el fondo ese jarrón
-me acerqué una vez que llovía yo estaba llorando y sólo quería que el dolor desapareciera
-vi el jarrón
-estúpido jarrón que no sirve para nada
-me acerqué porque quería asomarme a sus adentros
-me tiró tan fuerte hacia su interior que no supe cómo pero como magia me absorbió toda
-yo caía y caía y caía y lloraba y lloraba y lloraba
-llegué no sé a dónde
-estaba todo negro
-me escuchaba pensando
-raro
-sola
-raro
-volteé hacia arriba
-negro
-no me abrumaba lo profundo ni el lugar ni el espacio
-me abrumaba a mi misma
-de repente me tiraste de un jalón ¿te acuerdas?
-y me llevaste a tu vació
-no te vi nunca pero te escuchaba y tu a mi
-a esas alturas ajá ya no lloraba ni me sentía sola
-éramos tu y yo en nuestro vacío
-siendo relativamente
-absorbidos por no se qué madres como magia que nos llevaba al mismo lugar
-seguro tu jarrón era más bonito que el mio
-pero no importa
-hoy te fuiste porque encontraste una luz un hueco una trama que reflejaba un brillo que te gustó más
-está bien
-yo no espero nada
-osea aquí sigo
-pensándote
-contándote cómo es que estoy sola en el fondo del jarrón horrible de mi cuarto
-seguro el tuyo era más bonito
-te extraño
-no regreses
-pero te extraño
-mejor sí regresa pero por mi

lunes, 3 de noviembre de 2014

De muertos todos tenemos un poco - #FestivalVidaYMuerte en Xcaret

Desde hace 9 años, las puertas de Xcaret se abren para recibir a las ánimas que extrañan tomar café y jugar cartas con sus amigos. Ánimas que recuerdan el sabor del tequila como quien recuerda un sueño bonito pero viejo.



Es de noche y los caminitos de piedra, sascab y hierbas son alumbrados con antorchas y veladoras de luz naranja. Huele a copal y la vista se nubla un poco. Por eso tanta velita. Gente con rostros pintados de calaca y calaveritas de dulce: medio vivos, medio muertos. Así se sienten los primeros días de noviembre.

 

Este año llegaron los ríos, redes y flores de Michuacán al Festival de Vida y Muerte en Xcaret. Señoras con anafres prendidos, avivando las brazas y torteando maíz nos invitaron a probar lo que sus manos trabajaban: tacos de mole con pollo, corundas, pescado, charales con limón y chile... atole de coco. ¡Pura sabrosura!


Y después de comer, seguir esos senderos iluminados hacia los altares es la corazonada. ¡Qué bonitas flores nos trajiste, Michoacán! Las ofrendas se tienen que montar con amor y pensando mucho a quienes se nos adelantaron. De eso se trata la celebración: de recordar que las ánimas que habitaban esos cuerpos aún siguen vivas. Que la carne es solo eso, y que para los mexicanos vale más el alma que la carroza de piel y huesos que ahora traemos.

Ignacio López Tarso se lució. Bien guapo, bien grande, bien talentoso. Nos contó corridos revolucionarios. Platicó de Zapata y relató historias de curas y hombres borrachos cuyo defecto era ese: el amor incondicional al pulque.


Disfruté mucho del Festival de Vida y Muerte en Xcaret. La muerte me inspira y mientras esté aquí, en este plano, voy a celebrar como si no hubiera un mañana. Voy a celebrar como yo quisiera que me celebraran el día que ya no esté mi cuerpo vivo en esta Tierra.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Astros

Ayer vi tus ojos enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo
En el que brilla lo que tiene luz propia:
Las estrellas y tus ojos

Tanta belleza en dos pupilas
¿Cuánto más puedo soportarlo?
Estallemos
En ese negro, negro cielo

Juro que bailabas
Juro que bailaba yo contigo
Con tus ojos fijos en los míos
enmarcados en el cielo

No existe el tiempo
No existe nada
Somos
Eso basta

Bebámonos
Besémonos

Mientras veo tus ojos
Fijos en los míos
Enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo


domingo, 5 de octubre de 2014

Escribirle a Usted

Me urge escribirle a Usted. Decirle, por ejemplo, que viendo sus ojos puedo recorrer la noche más negra en el camino más empedrado. Que su rostro está lleno de verdad y que en sus labios encuentro todos los sabores. Decirle a Usted, entre otras cosas, que su voz se oye infinita y profunda como el mar.

Me urge decirle cuánto lo quiero. Dejar que se desborden las palabras de mis dedos, de mis manos y entre líneas dejarle bien claro que muero por besarle las pestañas.

Es que Usted no sabe. De verdad no sabe el ansia que tengo de escribirle todas las palabras en todos los dialectos, todo el abecedario conjugado; los números, las canciones, las oraciones, los rezos... Todo lo que sé y todo lo que no sé, es lo menos que quiero escribirle a Usted.






lunes, 29 de septiembre de 2014

Casi Cuatro

No tengo palabras suficientes que puedan expresar el agradecimiento que le tengo. Él fue mi compañero por mucho tiempo, de ese tiempo que no se mide en horas o en meses. Él y yo tuvimos una vida juntos, bonita. Tuvimos dos hijos, una casa (varias casas), conciertos. Tuvimos amor.

No he podido llorar. No es que no quiera, deveras, solo no le he podido llorar. Es que no me siento en luto, ¿eso está mal? Porque la vida dura lo que tiene que durar y ya, y no se le llora a la belleza. Se le celebra.

Celebro entonces lo que me diste, Juan Pablo. Lo que nos dimos. Te amé como a nadie... y Octubre siempre será para nosotros.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Instagram

Me gusta ver al mundo con ojos de poesía. Se mira bonito con matices grises, blancos, negros; a veces lleno de colores. Es como la música, ¿me entiendes? Indescriptible... la sientes y ya. La vives. A todo volumen. A todo color ves entonces, a todo sentir como poesía.
Andas por ahí, buscando el cuadro perfecto. Inspirado, ya sabes. Cuando lo haces con desesperación tal vez pierdas un poco el enfoque, ¿ves? Es con calma. Como la música. Como la poesía. Te digo: es lo mismo, es arte.
Entonces: lo ves. Sacas la cámara. Le quitas el flash. Digo, no hay mucho qué hacer cuando tienes un maldito smartphone. Te detienes. Encuadras. Clic. Preview. Encuadras. Enfocas. Clic. Clic. Clic. Listo.
Ya tienes la pieza. Llegas a tu magic place (que puede ser cualquier lugar con Wi-Fi), abres el carrete y viene la mejor parte. Como el coro de tu canción, como la frase que subrayas en el libro de Fuentes: el filtro. Lo eliges: Lo-Fi, Amaro, 1977. Publicar.

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Qué hora es?

Ayer me dijeron que no parara de escribir. Lo he dejado, no completamente, pero lo he dejado. Es que a veces no pasa nada o pasa todo o pasa mucho pero nada que me haga sentir lo que ahora siento. Por eso dejo estas letras aquí hoy.

Soy una renegada de la culpa. Porque lo conocí y, a veces, de cerca quisiera estar más cerca de él. Él allá y yo acá... por ahora así está bien.

"Una copa de martini", dijo. "Mirando el negro mar", dijo.

Ay...

miércoles, 2 de julio de 2014

2008

Hoy recordé y sentí bonito. Es que cómo olvidar esas estrellas y ese vino; esas canciones y esos besos. Hoy te vi: de lejitos, de memoria.

A veces te me figuras a la mala hierba, ¿sabes? Y está bien, no es un cumplido pero seguro entiendes: te corto de tajo, de fondo, juro que no dejo rastro. Pero siempre vuelves. Es que cómo olvidar esas estrellas y ese vino; esas canciones y esos besos.

Solo así me haces sonreír. De lejitos, de memoria. Así está bien.

jueves, 24 de abril de 2014

Nocive Ribbon

Me gusta tu música. Yo solo tengo dos listones que ofrecerte a cambio. Uno azul, uno negro. Los uso contigo nada más porque entiendes que si quiero los hago nudo o moño o nada. Porque hago con ellos lo que me place. Son nuestros. Pero siempre más tuyos que míos.

Sigue cantándome.