martes, 5 de mayo de 2015

A una dama también le vale verga la vida

Vale madres escribir y hablar bonito cuando en el corazón también anida una guarra con ganas de despotricar, honesta, franca y desvergonzadamente, lo que le pasa en el corazoncito. Sólo digo que está de la chingada andarse cuidando de las formas todo el tiempo cuando más importancia tiene el fondo. Ser correcta. Ser precisa. La educada. La buena. La niña. La ingenua. Esas no son formas, esas son chingaderas.

Lo que quiero escribir ahora es que estoy hasta la madre de pregonar -y escuchar- que la conducción de uno mismo en este asfalto social sea juzgada, en gran medida, por el "buen y aceptable uso de la lengua", siendo que, de repente, las personas nos ofendemos más por una pendejada que por temas que sí son para indignarse.

Mentar madres me sale muy natural cuando estoy en confianza y encabronada. También puedo ser una puerca mal hablada y susurrar al oído obscenidades cachondas. No debería ofenderme ofenderte por hacer uso de una palabra sólo porque denota molestia, frustración o coraje.

Entonces, no, no tengo el Síndrome de Tourette recién diagnosticado y sí, muy pocas veces me escucharás decirte (si tenemos el gusto) una o varias de las groserías que utilicé al escribir esto. Pero eso no significa que no piense que existe gente pendeja en este mundo y que haya una o más personas a las que le miente la madre.

Y es todo lo que tengo que decir al respecto.
Una foto publicada por Mafer Salazar (@mafesar0) el

viernes, 26 de diciembre de 2014

El mismo día

Me vacío de tus letras. Las muchas que me diste. Las sacudo del sofá morado, lavo las sábanas y limpio el vaho del espejo en el que nos vemos a veces.
Borro de mi tacto tu espalda con tanto peso encima, tan eterna.
Mejor no te cuento de cómo me deshago de la sensación de tu cuerpo sobre el mío.
El sabor de mi lengua cambia cuando no pronuncio tu nombre.
Elimino la música, quemo los libros, tiro tu arete, entierro tus hábitos y es así que casi no recuerdo ni el calor de tu rostro cerquita del mío.
El problema es que de noche, mientras duermo, todo vuelve a ser.
Tus versos, tus mapas, tus rumbos, tus piernas, tus ojos. Todo se acomoda de nuevo en su lugar y al día siguiente intento vaciarme de tus letras otra vez, sacudirte de las sábanas, desempañar el espejo, no escuchar tu música y olvidar que ayer te quise tanto.

sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Qué queda?

-había un jarrón en la esquina de mi cuarto era de colores y parecía que no tenía mucho espacio para guardar cosas pero no era así
-ese jarrón estaba vacío y con vació quiero decir que no tiene fondo
-una vez tiré una moneda
-pensé que sería interesante esperar un sonido un algo que me indique qué carajos tiene en el fondo ese jarrón
-me acerqué una vez que llovía yo estaba llorando y sólo quería que el dolor desapareciera
-vi el jarrón
-estúpido jarrón que no sirve para nada
-me acerqué porque quería asomarme a sus adentros
-me tiró tan fuerte hacia su interior que no supe cómo pero como magia me absorbió toda
-yo caía y caía y caía y lloraba y lloraba y lloraba
-llegué no sé a dónde
-estaba todo negro
-me escuchaba pensando
-raro
-sola
-raro
-volteé hacia arriba
-negro
-no me abrumaba lo profundo ni el lugar ni el espacio
-me abrumaba a mi misma
-de repente me tiraste de un jalón ¿te acuerdas?
-y me llevaste a tu vació
-no te vi nunca pero te escuchaba y tu a mi
-a esas alturas ajá ya no lloraba ni me sentía sola
-éramos tu y yo en nuestro vacío
-siendo relativamente
-absorbidos por no se qué madres como magia que nos llevaba al mismo lugar
-seguro tu jarrón era más bonito que el mio
-pero no importa
-hoy te fuiste porque encontraste una luz un hueco una trama que reflejaba un brillo que te gustó más
-está bien
-yo no espero nada
-osea aquí sigo
-pensándote
-contándote cómo es que estoy sola en el fondo del jarrón horrible de mi cuarto
-seguro el tuyo era más bonito
-te extraño
-no regreses
-pero te extraño
-mejor sí regresa pero por mi

lunes, 3 de noviembre de 2014

De muertos todos tenemos un poco - #FestivalVidaYMuerte en Xcaret

Desde hace 9 años, las puertas de Xcaret se abren para recibir a las ánimas que extrañan tomar café y jugar cartas con sus amigos. Ánimas que recuerdan el sabor del tequila como quien recuerda un sueño bonito pero viejo.



Es de noche y los caminitos de piedra, sascab y hierbas son alumbrados con antorchas y veladoras de luz naranja. Huele a copal y la vista se nubla un poco. Por eso tanta velita. Gente con rostros pintados de calaca y calaveritas de dulce: medio vivos, medio muertos. Así se sienten los primeros días de noviembre.

 

Este año llegaron los ríos, redes y flores de Michuacán al Festival de Vida y Muerte en Xcaret. Señoras con anafres prendidos, avivando las brazas y torteando maíz nos invitaron a probar lo que sus manos trabajaban: tacos de mole con pollo, corundas, pescado, charales con limón y chile... atole de coco. ¡Pura sabrosura!


Y después de comer, seguir esos senderos iluminados hacia los altares es la corazonada. ¡Qué bonitas flores nos trajiste, Michoacán! Las ofrendas se tienen que montar con amor y pensando mucho a quienes se nos adelantaron. De eso se trata la celebración: de recordar que las ánimas que habitaban esos cuerpos aún siguen vivas. Que la carne es solo eso, y que para los mexicanos vale más el alma que la carroza de piel y huesos que ahora traemos.

Ignacio López Tarso se lució. Bien guapo, bien grande, bien talentoso. Nos contó corridos revolucionarios. Platicó de Zapata y relató historias de curas y hombres borrachos cuyo defecto era ese: el amor incondicional al pulque.


Disfruté mucho del Festival de Vida y Muerte en Xcaret. La muerte me inspira y mientras esté aquí, en este plano, voy a celebrar como si no hubiera un mañana. Voy a celebrar como yo quisiera que me celebraran el día que ya no esté mi cuerpo vivo en esta Tierra.



miércoles, 22 de octubre de 2014

Astros

Ayer vi tus ojos enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo
En el que brilla lo que tiene luz propia:
Las estrellas y tus ojos

Tanta belleza en dos pupilas
¿Cuánto más puedo soportarlo?
Estallemos
En ese negro, negro cielo

Juro que bailabas
Juro que bailaba yo contigo
Con tus ojos fijos en los míos
enmarcados en el cielo

No existe el tiempo
No existe nada
Somos
Eso basta

Bebámonos
Besémonos

Mientras veo tus ojos
Fijos en los míos
Enmarcados en el cielo,
En ese negro, negro cielo


domingo, 5 de octubre de 2014

Escribirle a Usted

Me urge escribirle a Usted. Decirle, por ejemplo, que viendo sus ojos puedo recorrer la noche más negra en el camino más empedrado. Que su rostro está lleno de verdad y que en sus labios encuentro todos los sabores. Decirle a Usted, entre otras cosas, que su voz se oye infinita y profunda como el mar.

Me urge decirle cuánto lo quiero. Dejar que se desborden las palabras de mis dedos, de mis manos y entre líneas dejarle bien claro que muero por besarle las pestañas.

Es que Usted no sabe. De verdad no sabe el ansia que tengo de escribirle todas las palabras en todos los dialectos, todo el abecedario conjugado; los números, las canciones, las oraciones, los rezos... Todo lo que sé y todo lo que no sé, es lo menos que quiero escribirle a Usted.






lunes, 29 de septiembre de 2014

Casi Cuatro

No tengo palabras suficientes que puedan expresar el agradecimiento que le tengo. Él fue mi compañero por mucho tiempo, de ese tiempo que no se mide en horas o en meses. Él y yo tuvimos una vida juntos, bonita. Tuvimos dos hijos, una casa (varias casas), conciertos. Tuvimos amor.

No he podido llorar. No es que no quiera, deveras, solo no le he podido llorar. Es que no me siento en luto, ¿eso está mal? Porque la vida dura lo que tiene que durar y ya, y no se le llora a la belleza. Se le celebra.

Celebro entonces lo que me diste, Juan Pablo. Lo que nos dimos. Te amé como a nadie... y Octubre siempre será para nosotros.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Instagram

Me gusta ver al mundo con ojos de poesía. Se mira bonito con matices grises, blancos, negros; a veces lleno de colores. Es como la música, ¿me entiendes? Indescriptible... la sientes y ya. La vives. A todo volumen. A todo color ves entonces, a todo sentir como poesía.
Andas por ahí, buscando el cuadro perfecto. Inspirado, ya sabes. Cuando lo haces con desesperación tal vez pierdas un poco el enfoque, ¿ves? Es con calma. Como la música. Como la poesía. Te digo: es lo mismo, es arte.
Entonces: lo ves. Sacas la cámara. Le quitas el flash. Digo, no hay mucho qué hacer cuando tienes un maldito smartphone. Te detienes. Encuadras. Clic. Preview. Encuadras. Enfocas. Clic. Clic. Clic. Listo.
Ya tienes la pieza. Llegas a tu magic place (que puede ser cualquier lugar con Wi-Fi), abres el carrete y viene la mejor parte. Como el coro de tu canción, como la frase que subrayas en el libro de Fuentes: el filtro. Lo eliges: Lo-Fi, Amaro, 1977. Publicar.

domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Qué hora es?

Ayer me dijeron que no parara de escribir. Lo he dejado, no completamente, pero lo he dejado. Es que a veces no pasa nada o pasa todo o pasa mucho pero nada que me haga sentir lo que ahora siento. Por eso dejo estas letras aquí hoy.

Soy una renegada de la culpa. Porque lo conocí y, a veces, de cerca quisiera estar más cerca de él. Él allá y yo acá... por ahora así está bien.

"Una copa de martini", dijo. "Mirando el negro mar", dijo.

Ay...