jueves, 31 de octubre de 2013

La caja de Galletas

He caminado por el mundo buscando las cosas más bellas para regalarte el día que por fin me digas que me amas. No es como un premio, en serio. Pero debes saber que mientras  te enamorabas de mi, yo ya te quería mucho mucho.

{Fui al mar, y te entrego tres granitos de arena. No son insignificantes, sólo pequeños. ¿Sí sabes que algunas perlas primero fueron granos de arena? Bueno, ahora ya lo sabes. Pasado, presente, futuro. Eso te regalo.

Fui al bosque. Hacía frío. De ahí te traigo lo que más me gusta: el olor de la noche. Sólo te pido que lo uses conmigo ese día que me digas que me amas... es sólo sugerencia.

Fui a la lluvia, te entrego agua; fui al sol, te doy calor; fui al cielo, también te cuido.}

Estos regalos, mi vida, son para ti el día que me digas que me amas. Tal vez no lo sepas, pero yo desde hace tiempo te quería mucho, mucho.

"Te amo", dijiste. "Me gustan las galletas".
"A mi también", te contesté.

viernes, 7 de junio de 2013

Automática Lunática y otros distractores

La canción de "Té Para Tres" de Soda "Cerati" Stereo, ha sido por mucho una canción única en mi vida. Es poco lo que puedo decir respecto al sentimiento que me provoca escucharla. Vamos, indescriptible, quise decir.

Nunca me sentí igual. Es como una melancolía extraña, frío. Muy poco amor. Algo así se siente escuchar esa canción que pocas probabilidades tiene de ser cantada de nuevo por su autor. Esa guitarra, Cerati, esa maldita guitarra me pone tan triste, es hermoso ¿sabes?

Siguiendo. Todo ello viene a colación porque lo más similar a esa sensación que tengo con "Té Para Tres" es, irónicamente, con "Automática Lunática" de su hijo, Benito. ¿En qué se parecen? En nada. Es esa sensación que me habita desde tiempos pasados. Me pasa más con la letra, no así con la música. Pero qué mas da, ¿no?, estamos hablando de sentir y aquí los tecnicismos valen un bledo.

Les dejo la letra. Es un poema... de esos que se roban en las noches y le sonsacan la creatividad a uno.

Automática y Lunática
Te mostraré lo lindo que es volver a caer al mar
Un sonido que corta el viento
Sueños que me atormentan cada día

Prenderé tus fuegos
Arruinaré tu mundo
Copia brutal
Otra distracción 
 
Un café triste
¿Hace cuánto no brillamos?
Solía pasar, este frío no es normal

No nos dejarás ir, no nos dejarás ir
La entidad nos abrirá las puertas
Copia brutal
Otra distracción

La necesidad de advertir
Las flores que brillan
Bocas sordas, oídos ciegos
Tormenta de ojos rojos
Romperé los míos

Letra y Musica; Benito Cerati.

lunes, 3 de junio de 2013

Eso, una idea.

Me recuerdas a Magritte, Interpol, un cigarro, al rocío de la mañana, a lo incorrecto, a lo incómodo, al poeta, la poetisa, una vela, una multa, a Bardem, al plástico, al chocolate, una manzana... y al vino.

Cuando me acuerdo de ti pienso en un gato, en Miró, una escalera, en Vallejo, en tus cosas. ¡Ay, tus cosas! Tus sorpresas, depresiones, vacío, dudas, soledad. Tan solo, tú.

Jajajaja. Qué estupidez. Debo dejar de recordarte. Recordarte, idea. Eso. Una idea.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ya no fumo. Me odio por amarme tanto.

Ya no fumo, es terrible. Asomarme por la ventana de mi cuarto en medio de la noche ha dejado de tener sentido, tal vez deba dormir más. Eso ocurre, francamente. Duermo más. También respiro mejor... sufro cada vez que un fumador pasa a mi lado inhalando el delicioso éxtasis cancerígeno. Apesta a mierda, y yo lo único que quiero es apestar a mierda también.

Leer a Cortazar no es igual. Antes pausaba dramáticamente el hilo de la lectura por tirar la ceniza del pitillo, ahora, leo de corrido... faltan pausas. Tal vez Cortazar no es tan bueno después de todo.

Ya no fumo, es terrible. De verdad que extraño intoxicarme de a poquitos de camino a casa, escuchando a DFTPNK o tal vez a Empire of The Sun. Sea cual sea el soundtrack de mi andar, no es lo mismo sin nicotina.

No es que me queje, pero... ¿por qué mierdas dejé el cigarro si me hace tan feliz? Bueno, sí es queja. 

¿Reuniones con los amigos? Doloroso. Era un deleite tomarme una helada cerveza arruinada por el limón y la sal y acompañarla con bocanadas de humo. La charla solamente hacía cohesión con estos componentes y juntos formaban el maridaje perfecto. Ahora sólo pienso en eso. Es una obsesión.

Dejar de fumar ha sido la decisión que más ha perturbado mi vida. Ahora sólo queda esperar a que esta agonía por la abstinencia pase y pueda seguir a la ola de hippies que piensan que el cigarro daña mi cuerpo, cuando lo que más hacía era alimentar mi mente. 

Lo que uno hace por amor... a sí mismo. 


miércoles, 6 de marzo de 2013

Para la Chatita

El día que Agustina se murió yo no lloré. Alcé la bocina del teléfono y solo escuché hablar a mi padre. Tampoco sonreía, no importaba ya.

El día que Agustina se murió yo no lloré. Sueño con ella a menudo. Ella viene a verme, sabe que estoy bien y se va. Cuando ella me siente triste, me abraza, me hace sonreír, y de nuevo se va. Como hacía en vida.

Ella no fue muy cariñosa, ni me daba besito de buenas noches. Cuando niña, ella me cuidaba junto a Bernardo, mi hermano menor. Ambos estábamos a su cargo porque mi madre estaba en el hospital.

En las noches, Bernardo y yo abrazábamos la ropa de mi madre y, a veces, jugábamos a buscarla. Teníamos que ser muy cuidadosos porque Agustina nos vigilaba desde su mecedora. La espiábamos a través del ventanal que estaba en nuestra alcoba. Pensábamos que Agustina era un dragón que nos echaría flamas si descubría que nos estábamos escabullendo para encontrar a mi mamá. Pero la realidad era que Agustina jugaba también con nosotros. Rechinaba la mecedora para espantarnos... así podríamos comenzar de nuevo nuestra empresa en busca de la amada princesa.

El día que Agustina murió no llore. No la he llorado en 5 años. Es que sigue jugando conmigo, en mis sueños. 

Tal vez después de todo, murió para que Bernardo y yo pudiéramos encontrar a mamá.

viernes, 1 de marzo de 2013

Requiem

Vine a pedirte que no me olvides, porque eres mi pasado. Porque te quise de mi vida a la muerte, más que nada, más que nada como al amor mismo, ¿recuerdas?

Vine a decirte que estamos aquí, allá, lejos los dos. Pero me siento a salvo cuando te recuerdo, porque sé que existo... o que fui.

Vine a pedirte que no me olvides, porque sin lo que fuimos yo no podría ser tan feliz ahora.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Es que te quiero

Soy ese paraje lúgubre al que deseas habitar.

Como árbol que se enraíza en el fango,
¡habítame, entonces! que huelo a tierra y soy fría por las noches.

Bosque, lago... ese sitio que te adormece las entrañas.

Quieto. A dónde vas.

Soy ese temor petulante que te abraza cuando no hay estrellas, ni luna, ni viento, ni mar.

¿Me extrañas? No hace falta.

Te lo dije antes: vivo en ti. Vive en mi, pues, que es lo único que necesita tu miseria para sentirse reconfortada.

Es que te quiero, no entiendes.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cuando escuché a Gustavo Santaolalla y Juan Campodónico

esas mallas de metal
de frígido metal
¡ah! cuando las rompes
y estallas
y brincas
y eres
solo eres

el cigarro cosmogónico de tu ciencia
aferrado a tu boca
tu boca tan mía
tan tuya
pero tan mía

"la tormenta solar quemándonos el costado"
esa idea que prevalece sobre lo que parece real
tangible
pero que se pierde
¿qué día es hoy?

sobre las piedras de mi cama
te pienso
desnudo
te desnudo
pero más te pienso

y nunca pasa nada mas que la vida
que se va
que nos lleva

¡ah! esas mallas frías
¿de metal?

de metal